Hay una que me dejó absolutamente muda: el Gran Cañón en USA. Aunque suene a tópico, realmente es imposible imaginar que en este planeta finito exista algo tan infinito y tan "lunar".
Para muestra un botón:

Otra preciosidad que me impresionó fue la selva Lacandona de Chiapas, en Mexico. Tan pobre, tan primaria, tan verde esmeralda.

Y aún otra más: las playas desiertas de la Riviera Maya en Quintana Roo, México.
Allí pasé momentos espeluznantes y preciosos con Gato y mi hermanito mexicano. "Veo luces! Luces en la oscuridad! Se acercan? qué son?? Corre corre!" jajaja.

Y por último, Bryce canyon. NO me quedé sin palabras como en Colorado, pero solamente me salían dos: "Qué pasada... qué pasada..."

Espero volver a todos esos sitios. Prontito a poder ser.
1 comentari:
ufff...que bonito todo.
A mí la madre (naturaleza) nunca deja de sorprenderme. Sobretodo ahora que empiezan a salir las amapolas...aquí el paisaje es precioso. Las montañas son imponentes...
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